jueves, 15 de abril de 2010

ciudad espectacular

es increible como no se puede dar un paso sin ser bombardeados por una cantidad de mensajes que intentan alienarnos, volvernos seres que no responden a ningun otro impulso mas que al de consumir. salimos de casa, lo primero que vemos son coches, marcas por todos lados, prendemos el radio, media hora de anuncios, dentro de los mismos programas, aununcian productos muy "casualmente", dentro del coche, camion, metrobus, taxi, etc. en nuestros recorridos diarios vemos espectaculares, gente con cartelones en los altos anunciando diferentes productos, la gente que pasa y que esta a nuestro lado y muchas veces nostros mismos venimos patocinando diferentes marcas y lo peor de todo es que por traer el logo del tamaño de nuestro cuerpo nos cobran carísimo en lugar de pagarnos por la publicidad que le hacemos.

todas nuestras actividades están ligadas al espectáculo, es increible como, tal como menciona guy debord, hemos pasado del "ser", al "tener" y luego del "tener" al "parecer", es decir, ya no nos importa la marca sino tenerla a como de lugar, sea original o sea copia, el chiste es tener ese producto que me identifica con toda la sociedad que esta con los ojos vendados, sacralizamos lo absurdo y para nosotros es lo mas normal del mundo, nos gusta vivir asi, tal vez es mas cómodo dejarnos envolver por este dulce sueño, donde todo es perfecto, que abrir los ojos, despertar de ese sueño profundo y comenzar a vivir realmente nuestra vida, sin una venda que no solo nos tapa los ojos, sino que cubre todo nuestro cuerpo y nuestro entorno

Los dueños de la calle

Las calles en méxico no son púbilcas, tienen dueño y cierto precio, y ese costo lo hemos estado asumiendo los ciudadanos por años, todos los días a las ocho de la mañana intentando buscar algun lugar para dejar el coche, se ven dispuestas a cada cierta distancia botellitas paradas, cubetas, pierdas y demas objetos para apartar los lugares de su calle, al momento de intentar estacionarse de la nada se puede observar una franelita y un sonido que representa las calles de mexico "viene-viene"
algunos piden que el conductor deje una cuota ya establecida para que le "cuiden el coche", otros simplemente reciben lo que uno guste cooperar.

su empleo consiste en cuidar el coche y encontrarnos lugar que en primera ellos nos quitan y en segunda uno les tiene que pagar no por su gran labor, mas bien por miedo a que algo le pase a nuestro coche o a nosotros mismos.

a mi forma de ver es la mejor manera de apropiacion de un espacio y lo hacen con tal seguridad que nadie se atreve a cuestionarlos, parece que las cubetas que ponen para apartar el lugar tienen bombas escondidas y si alguien ajeno a su dueño se atreve a levantarlo ese dispositivo puede explotar, no hay mucha gente tan valiente que lo haga, o que los rete.

estas personas se han convertido en un simbolo de nuestras calles, estos misteriosos individuos en algún punto aun no identificado se apropiaron de lo que sólo un iluso calificaría hoy en día como espacio público, las banquetas de la ciudad.

LA CIUDAD INFORMAL

“…La dualidad formal / informal da lugar a una ciudad mutante,
donde los límites están cada vez más diluidos…”

En las metrópolis latinoamericanas, las llamadas ciudades informales,
constituidas por asentamientos informales que se
desarrollan en la periferia de la planificación urbanística, es decir, una ciudad construida por sus propios habitantes, donde la unica regla es tener un techo donde vivir, sin guia ni planificación alguna, conforma una gran parte del suelo urbano. Junto a la ciudad formal, origina un territorio complejo, donde la formalidad y la informalidad se superponen en una composición urbana difícil de interpretar y en la que la intervención y las maneras de "desenmarañar" estas ciudades es muy compleja.

El problema de la urbanización descontrolada y precarias de nuestras ciudades es en la actualidad y lo será por mucho tiempo más, en gran medida el resultado de condiciones estructurales de subdesarrollo y pobreza; pero igualmente que en nuestra formación social, estas condiciones estructurales se ven agravadas por el tipo particular de relaciones económicas sociales y políticas, que se manifiestan de una pesima redistribución del capital.

Como en el caso de Caracas, una ciudad donde la mayor parte está conformada por una ciudad informal, viviendas unas sobre otras, la unica solución posible es intentar hacer menos el riesgo para los que habitan estos lugares, reestrucutrar el caos, o dicho de otra forma crear un caos ordenado.

LA SOCIEDAD DEL ESPECTACULO

Inmerso en el inconsciente colectivo, el espectáculo se apropia de manera casi imperceptible de la realidad, para convertirla en ilusión. Convence al hombre de su autonomía dentro de un mundo ficticio, en el cual el control se ejerce a través de los medios de comunicación que manipulan deseos y necesidades.

El ser humano se aísla de la realidad y se vuelve, al igual que muchos otros, sólo un ente manipulado, formando parte de una muchedumbre solitaria, separada completamente.

El espectador, drogado por las imágenes espectaculares, debe ser despertado por medio de situaciones que traigan un reordenamiento revolucionario de la vida, política y arte. Se deben crear momentos de autoconciencia de la existencia; para que de esta forma el hombre sea realmente libre.

La humanidad no se puede librar por completo de este mundo de espectáculo, pero sí puede encontrar una salida, aún si se trata de un momento fugaz y efímero, imagina y se libera; en el arte y por el arte.


miércoles, 24 de febrero de 2010

The right to the city

El carácter de los hombres se imprime en la ciudad y el carácter de ésta va definiendo el de ellos, el hombre va cambiando conforme cambia su ciudad, estos cambios se producen en grupo, ya que todos formamos nuestra ciudad, este derecho de transformarnos conforme transformamos nuestra ciudad es algo que nos es muchas veces negado.

Solo unos cuantos tienen el poder de cambiar la ciudad mientras todos los demás debemos quedarnos callados sin reprochar y si logramos hacerlo nadie hace caso, siento que el problema está en que no sentimos la ciudad como nuestra, la dejamos en manos de unos cuantos que hacen lo que se les ocurre con ella y no nos involucramos en lo que pasa a nuestro alrededor, es mas, no estamos al tanto de los cambios que se imponen, ni de las insuficiencias que sufren las colonias cercanas a la nuestra, no es posible que en gran parte de la ciudad falte agua, luz, etc. Necesidades primarias que la gente debe de tener y simplemente no hacemos caso, le echamos la culpa a alguien más y nos damos la vuela. Debemos hacer conciencia de que la ciudad es nuestra, reclamarla y claro está hacer cambios que a todos nos sirvan y nos ayuden a vivir mejor.

Aprendiendo a ser una ciudad

El concepto de caos a menudo puede crear en nosotros una idea negativa, una visión de desorden donde las cosas no funcionan bien, un mundo en donde lo establecido y lo "correcto" es precisamente el orden. Si consideramos que el paradigma bajo el cual hemos vivido es el del orden, entonces es realmente caótico pensar que el orden es un desorden armonioso.

Sobre este concepto se fundan las ciudades, el orden surge del caos, del laberinto mitológico donde lo irracional vence la batalla de lo racional, del logos Platónico, a diferencia de lo que pensamos, las ciudades no son símbolo de nuestro avance ni de nuestra capacidad de razonar ya que el surgimiento de estas viene de la parte más primitiva del ser humano, el caos que lentamente va dando cabida al orden para que sobre él sienten las bases de la ciudad, razón por la cual, actualmente no sabemos cómo controlar nuestra ciudad que va saliendo de nuestro orden impuesto y creemos que se sale de control, cuando simplemente está regresando a su estado primigenio.

Caos y ciudad en la actualidad son sinónimos, parece que el concepto de Platón de ciudad ha quedado atrás y ahora nos entregamos de nuevo a un laberinto en el que no encontramos fin, la bestia crece cada vez mas y devora todo lo que encuentra a su paso.

The Flaneur and the Badaud

El hombre ha perdido su autonomía, cada vez nos encontramos más inmersos en un mundo que nos va llevando, no somos realmente autores de nuestra vida ni de nuestras decisiones, nos dejamos llevar como una pluma por el viento, sin preguntar, sin observar, sin comprender y sin sorprendernos por nada de lo que nos rodea, culpa de esto es el mundo del espectáculo, el cual convence al hombre de su autonomía dentro de un mundo ficticio, en el cual el control se ejerce a través de los medios de comunicación que manipulan deseos y necesidades.

El espectáculo teje una invisible pero fuerte telaraña de ilusiones para esta nueva forma de esclavitud. El hombre, sin resistencia alguna, cae en ella y queda atrapado como en un profundo sueño, un mal sueño del cual no desea despertar.
Lentamente se va apoderando de un supuesto tiempo libre, lo que provoca una identificación pasiva con el espectáculo, suplantando toda actividad genuina y libre del hombre, como recorrer las ciudad libremente y poder tener una actitud critica hacia ella, simplemente nos dejamos envolver por ese mundo alterno. El ser humano se va empobreciendo por su falta de autenticidad hasta que su percepción del mundo y de él mismo se ve distorsionada, su capacidad de crítica y conocimiento desaparecen, se aísla de la realidad y se vuelve, al igual que muchos otros, sólo un ente manipulado, formando parte, como dice Guy Debord, de una muchedumbre solitaria, separada completamente.